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Entradas

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Una voz que calme. Un abrazo que temple. Un beso suave en la sien. Una cena sobre la mesa al llegar a casa. Una bañera de agua caliente con una copa de cava. Unas buenas noches al oído.  Unos buenos días con olor a café. Un te quiero antes de cruzar el umbral de la puerta.  Siempre lo quiso. Nunca lo cuidó. Y entonces supo lo que era echar de menos, lo que un día echó de más. A ti, cuídala. Antes de verla reír muy lejos de ti.

Las historias de Valentina (Última parte)

Meli se despertó cuando ya habían pasado las tres y media de la tarde. Dio un par de vueltas en la cama y se cercioró de que no había nadie junto a ella. Se levantó, miró en el baño: nadie; se asomó a la puerta de la habitación: ningún ruido; se acercó hasta las escaleras de la casa, llamó a Víctor: silencio. Volvía a la cama pensando en qué podría haber pasado y entonces vio aquella nota. VALIENTE CABRÓN. Dijo con los dientes apretados y por lo bajini Melissa. Víctor le pedía en aquella nota que no lo esperara allí y le informaba que no sabía cuándo volvería, pero ella pensó que aquella columna de hidromasaje merecía ser estrenada.

Las historias de Valentina (Parte 2)

Valentina se despertó aquel día cerca de las tres de la tarde y lo primero que hizo fue buscar un doble check azul en su whatsapp, que por supuesto, no encontró. Dejó el móvil sobre la mesilla y entre lágrimas se acurrucó de nuevo en la cama. No tenía fuerzas para levantarse aquel día. Fuera estaba gris, apenas entraba luz aquella tarde por la ventana, y en cualquier momento, rompería a llover. Fuera, porque dentro ya llovía. Era consciente de que se precipitó tomando algunas decisiones, y justo cuando decidió demostrar que estaba arrepentida, no obtenía respuestas. Dolía. Pero dolía para Valentina y para Víctor, aunque ella desconocedora de la realidad y ajena a todo en su nido aún no lo supiera. 

Las historias de Valentina (Parte 1)

Valentina era así, de las que no podía dormir si algo la inquietaba, de las que tenía que dejarlo todo zanjado antes de cerrar los ojos. Y así con todo. Daba igual que fuera un asunto personal, un trabajo de la universidad, o un mensaje que tenía pensado enviar y no lo hizo. “Te echo de menos” Enviar. Y pulsó. Esta vez sí.

Distancia

Distancia: Espacio   o   intervalo   de   lugar   o   de   tiempo   que   media   entre   dos   cosas   o sucesos (y añado yo: personas). Sí, la distancia está compuesta por kilómetros, pero mientras me dicen que la distancia es olvido, yo me empeño en que la distancia es relativa. Distancia es odiar las despedidas e ilusionarse pensando en los reencuentros. Distancia es confiar, sí, a ciegas y a lo loco. Distancia es demostrar a los tuyos, que aun de lejos, siguen formando parte de ti.

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En ocasiones buscamos una conversación a la altura. Un abrazo cálido que calme nuestros miedos. Una voz que dé respuesta a todas tus preguntas, o que dude con nosotros.   Y en ocasiones observamos que faltan palabras, que falta altura. Que el frío puede con los abrazos. Y que esa voz que esperamos escuchar se pierde en un inmenso silencio en el que solo resuena el eco de las dudas.   Y entonces, duele. Y entonces, fallan.

Tarde (II)

Todo parecía diferente, pero no había cambiado tanto como creían. Su melena, una de las cosas que más le gustaban de su apariencia, presumía unas mechas rubias y brillantes que iluminaban su rostro. Así la recordaba, así era en la última foto que había llegado de ella a sus manos. Su piel blanca, pecosa, como siempre había sido. Y allí seguía, su nariz respingona, con un brillante reluciendo junto a ella. Y aquellos dos luceros negros que siempre radiaban. Él cada mañana seguía recordando aquellos despertares, cuando ella se levantaba y el haciéndose el perezoso la miraba con los ojos entornados. Seguía recordando como ella fingía estar dormida en su rincón favorito, mientras esperaba que la despertaran sus cosquillas, las únicas que no le molestaban. Echaba de menos aquella forma de soñar despierto que solo tenía cabida si estaba ella al lado. No podía olvidar aquella tormenta que en aquel día tan sombrío se lo llevó todo. Era imposible olvidar aquel rayo que bifurcó los cami...