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Caminos bifurcados. Ideales truncados. Sueños a medias. Decisiones erróneas. Momentos imaginarios. Realidades confusas. Decisiones por llegar. Largos caminos que recorrer. Recuerdos de do a mi. Sueños por escribir. Presente. Pasado. Futuro que vendrá. Pero ahora recuerda que William Faulkner dijo que “El pasado nunca muere, ni siquiera es pasado”. 

Tarde

Una cabellera negra, larga, voluminosa, completamente lacia recaía sobre su espalda, cubriéndola casi en su totalidad. Los primeros rayos del sol se reflejaban en su blanca y fina piel. Qué bonitos eran los amaneceres desde la cama, mientras ella estaba acurrucada en su hamaca, su rincón favorito.                 Le hacía ser capaz de enamorarse cada mañana, y lo hacía de una forma especial. Cada día al alba lo esperaba sobre la hamaca, haciéndose la dormida, para que cuando abriera los ojos corriera a despertarla con el asalto de cosquillas diario. Después, tranquilamente, solían tomar un desayuno al sol, hablaban, reían, seguían soñando, pero despiertos. Un día gris, todo terminó, por haber omitido aquel ataque de cosquillas diario, por haber dejado de desayunar al sol cada mañana, por haber dejado de hacerla reír, por haber dejado de soñar. Y entonces, percibió que sin ella nada tenía sentido. Seguía...

Y tú, ¿entiendes de esto?

Cuando el jarrón se resquebraja, cuando ves que se deshace en mil trocitos...Semblante triste, quizá algo desesperado...sabes que por mucho que quieras, nada será lo mismo. Y las lágrimas cristalinas resbalan. Y habrá quien te diga que no pasa nada, que lo sustituyas, y entonces sabrás que nadie entiende de esto, que no aceptas sustituciones. ¿Pero y todo lo que guardaba ese jarrón? 

Te eché de menos

Y sí, te eché de menos. Me fui, y me fui contenta, con ganas de conocer otras cosas, con ganas de perderme en otras calles, con ganas de  descubrir otros lugares aunque llegue a ellos sin ni saber cómo. Y sin embargo, te eché de menos. Echaba de menos el aroma del mar, echaba de menos salir y no ver un lugar donde, cuando salía el sol, los barcos se esfumaban hasta la puesta. Echaba de menos pasear por tus calles y que todas las caras me sonaran. Echaba de menos tus calles y daba igual cuesta arriba, cuesta abajo, con encanto o sin él. Simplemente, las eché de menos. Eché de menos los atardeceres únicos que nos regalas. He de reconocer que eché de menos hasta aquella brisa que cala hondo cuando corre por la noche.  Echaba de menos a tu gente. Echaba de menos ir al mismo lugar de siempre por ausencia de más. Echaba de menos ir al mismo rincón de siempre con ellas. Echaba de menos que no fueran sus caras, sus voces y sus cosas las que me envolvían. Son las de siempre,...

Poca vergüenza

Ten la poca vergüenza de dar los pasos que creas oportunos, sin preocuparte de nada que no seas tú. Ten la poca vergüenza de saber ser egoísta cuando debas serlo. Ten la poca vergüenza de soñar, pero déjate de tonterías, si sueñas, sueña alto.  Ten la poca vergüenza de decir lo que sientas en cada momento, de coger de la mano a quien se la tengas que coger y de soltarla cuando sientas que la única mano que hace fuerza por permanecer unida es la tuya.  Ten la poca vergüenza de decir hola, pero también de decir adiós, de dar las gracias o de pedir perdón.  Ten la poca vergüenza de sonreír a carcajadas y por todo. Ten la poca vergüenza de querer a quien quieras y hacerlo de verdad. Ten la poca vergüenza de hacer lo que te de la gana. Pero sobre todo...recuerda, sueña alto y ten la poca vergüenza de ser feliz. 

Otoño

P uede que el sol alcance el horizonte algo más temprano. Que la oscuridad llegue antes de lo que nos gustaría. Que haga más frío y que todo parezca que empieza a entristecerse. Que caigan las hojas al suelo empujadas por las brisas características de la estación para, al fin y al cabo, ser pisoteadas por todos aquellos que solo sabemos ver estos tres meses con una mirada oscura, cuando en realidad no es así. Se nos brinda la oportunidad de disfrutar de momentos mágicos mientras escuchamos las gotas rebotar y resbalar por el cristal. Se nos da la oportunidad de respirar un aire diferente. De disfrutar del crujido de las hojas al rozarlas cuando paseamos. De disfrutar del tono dorado que tiene el suelo... Y sin embargo solo vemos agua que nos cala. Hojas que molestan. Y un ambiente que poco a poco, oscurece. Foto de Sofía Ruiz Robles

Realismo

Hay, quienes llegado el momento, dedican su tiempo a buscar su nuevo norte -o su nuevo sur, qué más da- en busca de la felicidad, aquella que algún día les abandonó, buscando entre viajes e ilusiones, pero todas fugaces. Realmente, solamente buscan algo que hacer tras el amor "que acaba". Están aquellos que lo sobrellevan con éxito, como si fuera tan simple como extraerse el corazón y repartir todo el amor en forma de amor propio. O como si fuera tan sencillo encontrar toda aquella felicidad que algún día tuvieron en otra sonrisa, en otros ojos, en otros besos. Y así, sin que el pasado mancille su presente.