¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas de todos esos momentos compartidos? Yo los recuerdo todos, absolutamente todos, aunque me gusta más intentar recordar aquellos que están por llegar, aquellos que aún nos quedan por pasar. Y los recuerdo y me enamoro. Me enamoro igual que me enamoré de ti. Me enamoro y veo las ganas que tengo de tu amor. Sí, tengo ganas de tu amor, de esa sensación que sólo tú podías revivir en mi, llevándola incluso más allá. Hiciste que me enamorara, que me enamorara de cada una de tus virtudes, pero a su vez conseguiste lo más complicado y es enamorarme de cada uno de tus defectos. Enamorarme de tus defectos, como me enamoré de tus suspiros, de tu forma de sentir, de tu respirar, de los latidos que se escuchan si me recuesto sobre ti, de tus andares, de cada uno de tus lunares, de tu ciudad, de tu mundo, de tu vida, de ti. De ti al completo. De ti, sin dejar nada. De ti sin excepción alguna. Pero todo esto tiene unos ante...